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Un Cinquecento que pica fuerte

Abarth
Desde Polonia llega una versión deportiva del “retro” de la casa italiana. Un 2+2 de tres metros y medio de largo, movido por 135 caballos, que muestra un impecable comportamiento dinámico para el manejo deportivo.
Por Roberto Nemec

Abarth
El escorpión de Abarth al frente de un automóvil, indica que este ha sido tocado con la varita mágica de la velocidad y el desempeño deportivo. Carlo Abarth tuvo como pilares de su carrera como trucador y luego constructor de autos de carrera a su amigo el gran Tazio Nuvolari y a los trabajos que hizo para Porsche y Cisitalia. Desde 1950 a 1970, el escorpión estuvo presente en 113 récords internacionales y produjo nada menos que siete mil y pico de victorias. En 1971, la Abarth & Co. fue comprada por su mayor cliente, la Fiat, que recién en 2006 volvió a utilizar su nombre para sus productos deportivos.
Abarth
El último de los Fiat 500 que nos ha llegado de Europa, es el submodelo Abarth que proviene de la planta que la empresa italiana posee en Polonia. Con ese apellido se distinguen a los cinquecentos más potenciados, que para algunos mercados llegan hasta los 180 caballos. A este, de 135 CV, tuvimos ocasión de probarlo en el Autódromo de La Plata.
El 500 contemporáneo, es uno de esos autos con los que la actual industria automotriz homenajea a sus productos más emblemáticos, como en los casos del VW Escarabajo o el Mini. Este guarda una apariencia que lo emparienta con el cinquecento de la segunda post guerra… y allí terminan todas las similitudes con su ancestro, comenzando por que su porte es mayor y su motor tetracilíndrico es refrigerado por agua y no por aire, como lo era el bicilíndrico del original.
Abarth
Su estilo es muy simple a partir de una trompa de una sola pieza, con una parrilla prácticamente simbólica por su tamaño en la que campea el escudo con el alacrán. Un diseño sencillo de la trompa hasta la cola.
El interior, al que se accede con relativa comodidad dado su pequeño tamaño (el largo del auto es de 3,65 metros) es casi espartano. Butacas altas y envolventes tapizadas en cuero, estética muy Racing y posición de manejo baja. La plancha contiene un reducido cuadro de instrumentos, destacándose el central de gran tamaño, que en círculos concéntricos contiene el velocímetro en lo externo y en lo interno, el cuenta vueltas, lo que resulta confuso y poco práctico para la percepción. Un segundo cuadrante, de menor diámetro a su izquierda, refiere a la presión del turbo. El equipo de audio se maneja –con cierte dificultad- desde lo alto de la plancha, en el centro, o desde teclas en el volante multifunción, que digamos tiene excelentes grip y diseño. Bajo la radio, bien separada comienza la consola que incluye el sistema de aire acondicionado automático, las teclas de los levantavidrios (con one touch) y la cortísima leva de la caja, cuyo paso de marchas -muy bien relacionadas- no es óptimo.
Abarth
En cuanto a la habitabilidad, es correcta en el sector delantero, ayudada por el techo panorámico de accionamiento eléctrico. Lo demás es negativo: el sector trasero es sólo nominalmente para dos personas, con lo que podemos decir que se trata apenas de un 2+2, y el baúl ofrece apenas 185 litros y eso gracias a que no lleva rueda de auxilio ya que cuenta con un kit de reparación.
Abarth
El T-jet que lo impulsa fue conocido acá en otras versiones, pero este modificado en su gestión electrónica eroga 135 caballos al tren delantero. Como el auto pesa 930 kilos, su relación de peso potencia es de 6,9 Kg por litro.
Abarth
Hay una dualidad en su desempeño, ya que el conductor puede optar entre los modos normal y sport; con este último el impulsor se transforma notablemente, agregando una potencia adicional pudiéndose así llegar al mejor par de fuerza (20,6 Kgm) y también pudiéndose registrar las mejores cifras en aceleración y velocidad final, en los que logramos, respectivamente 8,4 segundos (de 0 a 100 Km/hora) y 206 Km por hora. El consumo es de alrededor a los 13 Kms por litro a 130 Km/hora y de 11 Kms en el circuito urbano, con pobre autonomía ya que el tanque de nafta carga apenas 35 litros. El poder de frenado es significativo, deteniéndoselo totalmente en 37,5 metros cuando se viene a 100 Km/hora, gracias a sus cuatro discos de 28,4 y 24,2 centímetros de diámetro.
El Fiat 500 Abarth muestra dos facetas en cuanto a su comportamiento dinámico: impecable en velocidad, donde se aprecian todas sus cualidades al doblar y complicado por la dureza de las suspensiones en el tránsito urbano. Indudablemente se ha priorizado la diversión de manejarlo sobre el manejo doméstico en calles de una ciudad, donde el escaso perfil de los neumáticos exige mucho cuidado para no dañar llantas y cubiertas.
Abarth
La dotación de confort incluye climatizador automático de una zona, apertura a distancia de puertas y baúl, audio con CD player, MP3, conexiones Bluetooth, USB y auxiliar, limpia y lava faros, limpia y lava luneta, ordenador de a bordo, respaldo trasero rebatible completa o parcialmente, tapizado de cuero y techo solar eléctrico, entre otros ítems.
Abarth
En seguridad cuenta con ABS con repartidor de presión, siete airbags (frontales, laterales, de ventanilla y de rodilla), cuatro cinturones de seguridad inerciales y apoya cabezas, controles de tracción y estabilidad, aviso de control de presión de neumáticos, faros de neón, cierre automático en rodaje y luces para niebla adelante y atrás.

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