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Test Drive: Chevrolet Sonic Sedán LTZ


Por Roberto Nemec

El Sonic de Chevrolet, originario de Corea del Sur, es en el segmento de los sedanes de aproximadamente cuatro metros y medio de largo total, el nuevo representante de la marca a nivel mundial. Aunque tiene veinte centímetros más que el conocido Aveo (en algunos países europeos seguirá comercializándose con este nombre) lo reemplaza ya en muchos mercados de ultramar; acá, sin embargo ambos modelos del moño convivirán en el catálogo, al menos por un tiempo. También hay un Sonic hatchback de cinco puertas, pero el que probamos en esta oportunidad es el de cuatro y tres volúmenes.

En líneas generales no es difícil encontrarle al Sonic ciertas semejanzas con el Cruze y ello no debe extrañar ya que son de la misma familia y generación. En cuanto a diseño, y para nuestro gusto personal, el Sonic sedán es más armónico, especialmente por la correspondencia entre la parte delantera con la trasera. En el frente lo más característico es el detalle de los conjuntos de luces principales, independiente las bajas con las altas y absolutamente circulares, que, contrariando lo que está de moda, no se albergan bajo una gran cubierta trasparente. Bajo ellas, con un marco un tanto desmedido de plástico negro mate, los nichos de forma de paralelogramo contienen a las también redondas luces para niebla. La parrilla es bipartida, con forma exagonal achatada y luce el dorado moño que ahora es característico en los productos de la marca.

De perfil llaman la atención los marcados pasarruedas y un detalle ornamental muy oportuno: un pliegue oblicuo recorre la parte baja de los paneles de las puertas, otorgándole un dinamismo extra al conjunto. El techo, con el parabrisas describe un arco de curva constante y la cintura tiene ligeramente hacia arriba a medida que se acerca a la cola. Visto de atrás, las ópticas, por su tamaño, cobran demasiado protagonismo, pero en fin, todo sea por la seguridad. El baúl tiene una boca de carga que se angosta en su parte inferior, la que deja paso a los 455 litros para el equipaje, una capacidad muy buena para el tamaño del auto. Un punto a resaltar es la prolijidad de la terminación interna del baúl, un detalle tantas veces descuidado.

En el interior se anotan algunas de las similitudes con el Cruze, como por ejemplo en la parte central del panel, donde no se utilizaron plásticos acolchados, sino duros, que sin embargo se ven bien.

El tablero de instrumentos pareciera el de una moto, y presenta una mixtura entre lo digital (el velocímetro) y lo analógico de aguja (el cuentavueltas). Para más, aquel rectangular y este redondo; pero debe admitirse que ambos dan la información claramente, en tiempo y forma. La posición de manejo es óptima y más para un auto sin ínfulas deportivas. Hay doble regulación del volante de adecuado tamaño y excelente grip, un juego de pedales correcto y butacas muy confortables con notable rango de regulación en la altura.

En el sector trasero el punto conflictivo es la altura desde la cabeza al techo, al que pueden rozar (y casi también a la luneta) los pasajeros de talla superior a la media. Y la ausencia de portaobjetos en las puertas. En general no sobran los “guardacosas” ni atrás ni adelante, pero debe destacarse la guantera doble (sin luz ni llave y menos refrigeración…)
Y un oportuno cajón que se saca desde debajo del asiento del acompañante.
El motor DOHC de origen alemán (Opel) es de 16 válvulas comandándose los árboles por cadena y no por correa dentada. Es el mismo del Aveo. Pero en este caso su litro punto seis produce 115 caballos a 5.600 rpm, es decir
12 más que en aquél. Cifras comunes en la categoría que arrojan buenos (y nada más que buenos…) resultados en cuanto a performance: lo levantamos hasta 180,8 Km/h, lo que si se medita es más que suficiente para un vehículo familiar y en la mejor prueba de aceleración de cero a cien, establecimos 10,7 segundos. O el motor es rumoroso o la insonorización tiene sus pecadillos, ya que arriba de los 110 el ruido del motor se oye demasiado en el habitáculo. En cuanto a consumo, el promedio general fue de 13,6 Km por litro, con el urbano en 10,8. Por lo que hace a la elasticidad, el dato a tener en cuenta para los sobrepasos, es excelente tanto en cuarta como en quinta marcha: en esta última empleamos apenas 13,6 segundos para pasar de 80 a 120 Km/hora.
La caja de velocidades es de cinco marchas en la unidad probada, pero hay una automática de seis cambios, tipo Hydra-Matic, de la que tenemos muy buenas referencias.
Las suspensiones le dan un confort de marcha notable en ciudad o tránsito relativamente en pisos desparejos; en ruta, lo mullido de ambos ejes, la altura mayor en centímetros a sus congéneres y por sobre todo su generoso despeje, pueden provocar balanceos cuando se maniobra bruscamente a alta velocidad. Tiene una razonable tendencia a rolar en demasía, sin que llegue el tema a preocupar.
La dirección es muy precisa y por ello agradable y de justa asistencia de acuerdo a la velocidad. El sistema de frenos, discos ventilados y tambores, nos permitió pararlo recién en 51 metros, viniendo a 100 Km/h; el ABS se pone a trabajar sólo cuando hace falta; sin embargo en el panic-stop hubo una ligera desviación de la línea de marcha.
Veamos la dotación de seguridad: airbags frontales, laterales (adelante) y de cortina, EBD para el ABS, inmovilizador del motor, sólo cuatro cinturones de seguridad de tres puntos ya que el central trasero es abdominal, luces antiniebla adelante, alarma antirrobo y tercera luz de stop. En cuanto a confort, sobresalen el techo corredizo eléctricamente, buen aire acondicionado, asiento trasero rebatible en 40/60, cierre centralizado a distancia, computadora, cruise control, espejos exteriores y levanta vidrios eléctricos, volante multifunción, audio (de muy buen sonido) con entradas auxiliar y USB, conexión Bluetooth, llantas de 16” de aleación (pero la auxiliar de chapa y menor tamaño para uso temporal) y tapizado de cuero ecológico.

El Sonic Sedan 4 puertas se ofrece a 116.410 pesos lo que lo coloca en este sentido a mitad de camino con sus más lógicos rivales: el Ford Fiesta que es un diez por ciento más accesible y el Honda City, que es un diez por ciento más caro. Mientras que sus dos contendores son cubiertos por una garantía de tres años o cien mil kilómetros, el Sonic lo es solamente por dos años, pero sin límite de kilometraje.

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